HISTORIA DEL ARCHIVO GENERAL

El Archivo General del Estado de Yucatán fue creado el 31 de julio de 1945 por decreto del gobernador, Sr. Ernesto Novelo Torres. Ya en 1937, durante el gobierno del Ing. Florencio Palomo Valencia, se había manifestado la preocupación gubernamental por organizar los dispersos documentos de la administración yucateca. El filólogo Alfredo Barrera Vázquez había presentado entonces un proyecto que fue rechazado por la Secretaría de Gobernación del gobierno federal por incluir asesoría extranjera. Como único fruto de la pretendida organización, parte de la documentación del Poder Ejecutivo que se encontraba en bodegas del palacio de gobierno de Mérida, fue trasladada al edificio de la antigua Escuela Homeopática, en la calle 59, enfrente del entonces cuartel federal, en el barrio de La Mejorada, en el centro histórico de la ciudad.

En mayo de 1944, el gobernador Novelo Torres designó al Lic. Juan de Dios Pérez Galaz como director organizador del Archivo General del Estado, que era contemplado en ese momento como el recipiendario de la documentación histórica proveniente de los tres Poderes del Estado y de todos los municipios de la entidad. Durante el resto de ese año, Pérez Galaz, con la ayuda de un ayudante técnico, un archivista y un oficial de servicios -la plantilla completa del AGEY en ese entonces- se dio a la tarea de concentrar en el edificio de Mejorada la documentación del Poder Judicial, que se encontraba embodegada en la penitenciaría "Juárez", los libros del Poder Legislativo, que estaban en apolillados libreros abandonados en el recinto del Congreso del Estado, la documentación del Poder Ejecutivo que aún no había sido trasladada al edificio, y los duplicados de los libros del Registro Civil. Al mismo tiempo, el director fundador del AGEY formuló un proyecto de ley para el funcionamiento de la institución y un sistema de clasificación decimal. Consciente de la importancia de la difusión del acervo, y apasionado aficionado a la historia de Yucatán, el Lic. Pérez Galaz se dio tiempo para publicar, desde el 10 de diciembre de ese año, una columna semanal en el "Diario del Sureste", intitulada "Documentos del Archivo General de Yucatán", en la que cada domingo presentaba, con breves comentarios, un documento histórico de nuestro acervo. En 1945, y tras insistir constantemente ante el gobernador para que se le proporcionaran los medios, inició el Lic. Pérez Galaz la recolección de la documentación histórica de los municipios más importantes de la entidad, logrando en dicho año concentrar en el AGEY los archivos municipales de Valladolid, Motul, Temax, Espita, Izamal y Tekantó.

 

Lic. J. de D. Pérez Galaz primer director organizador del Archivo General del Estado de Yucatán

(Foto tomada de Enciclopedia Yucatanense edición oficial del Gobierno de Yucatán. México D.F. 1977, Tomo III Pág. 385)

Pese a la insistencia de Pérez Galaz al respecto, los proyectos de funcionamiento y clasificación del Archivo no obtuvieron sanción gubernamental, y así, al término de la gestión de Novelo Torres, Pérez Galaz renunció a la dirección del nuevo organismo, que quedó acéfalo hasta el nombramiento del Lic. Alberto Valdez Inchauste a fines de 1946. Valdez Inchauste se separó de su cargo al poco tiempo, siendo nombrado a principios de 1947 el Sr. Saúl Andrade, un burócrata con varios años de experiencia, como nuevo director. Durante los cuatro años siguientes, Andrade se dedicó con ahínco a la tarea de recabar la documentación histórica de los municipios, que se perdía en el total abandono. Gracias a su esfuerzo, complementario del trabajo desarrollado por el Lic. Pérez Galaz, el Archivo resguarda los documentos de 37 de los 106 municipios de la entidad. De esta manera quedó configurado el AGEY en cuanto a sus principales secciones integrantes. Asimismo, durante ese período Andrade hizo repetidas gestiones para conseguir la dotación de anaquelería y mobiliario adecuado, así como el equipo de oficina mínimo, sin el menor éxito. De 1951 a 1964, el Archivo pasó por una de las etapas más tristes de su historia. Abandonado prácticamente por las diferentes administraciones que se sucedieron en dichos años, el AGEY permaneció estancado, sin un crecimiento documental real -las transferencias se limitaban a los libros duplicados del Registro Civil-, con una plantilla -los mismos cuatro empleados que le fueron autorizados a su creación- notoriamente insuficiente, y con una total carencia de mobiliario y equipo adecuados. Dichas penurias se reflejarían necesariamente en la salud de su ya veterano director, quien se vio obligado a pedir licencia a mediados de 1965. Interinamente fue designado como nuevo director el Sr. Luis López Rivas, quien contó con gran apoyo por parte de la administración del gobernador Sr. Luis Torres Mesías. Al poco tiempo de nombrado, López Rivas recibió por fin los anaqueles solicitados durante casi veinte años, con lo que se logró acomodar en el mobiliario todo el volumen del acervo, cuya mayor parte estuvo durante todo ese tiempo en el piso. Asimismo, la plantilla se incrementó en un 50%, al ser autorizados dos nuevos empleados. Se recibieron nuevas transferencias de los Poderes ejecutivo y legislativo, destacando los valiosísimos planos del Ramo Tierras, una de las secciones más ricas y consultadas de todo el acervo histórico del AGEY.

En mayo de 1968, por jubilación de Don Saúl Andrade, López Rivas obtuvo el carácter de director titular. En ese mismo mes se realizó la primera microfilmación del acervo, realizada por la Universidad de Alabama, consistente en los documentos del siglo XVIII. Desgraciadamente, las copias de los microfilmes, que la institución norteamericana se comprometió a enviar al AGEY, jamás llegaron. En el renglón negativo, también apuntamos que, por órdenes superiores, el material hemerográfico que se conservaba en el AGEY fue entregado en 1969 al gobierno para la fundación de la Hemeroteca "José Ma. Pino Suárez", con el triste resultado de haberse perdido en su mayor parte por carecer dicha hemeroteca de las condiciones mínimas necesarias para la restauración y conservación. Ya con la dotación de mobiliario y equipo, fue posible iniciar la organización del material documental. En ese sentido, Don Luis creó el Fondo Colonial, con los documentos de los diversos Fondos que perteneciesen a dicho período histórico, el cual fue clasificado de 1965 a 1970 por todo el equipo de trabajo.

Durante la década de los setenta, el Archivo mantuvo un moderado pero constante crecimiento en cuanto a sus acervos, servicios e instalaciones. En 1971 recibió nueva anaquelería y el edificio fue objeto de mantenimiento y restauración por vez primera desde su ocupación por el Archivo. A fines de 1972 se realizó la instalación telefónica, a principios de 1976, la de energía eléctrica. En marzo de dicho año se realizó la primera fumigación general del Archivo, previamente sólo eran tratados con insecticida los documentos atacados por microorganismos. Los acervos del Archivo se enriquecieron durante este período con los documentos de la Comisión Reguladora del Mercado de Henequén y con las transferencias esporádicas de las diversas oficinas del Poder ejecutivo, además de que se continuó, como hasta la fecha, el flujo de los libros duplicados del Registro Civil de Mérida. A mediados de 1974, la Universidad de Arlington, Texas, microfilmó los documentos del Fondo Colonial y la Sección de Libros del Congreso del Estado, dejando copia de las micropelículas, con lo que se contó por vez primera con este tipo de soporte informativo en el AGEY. En 1977, a raíz de la implementación del programa "Sistema Nacional de Archivos" por el Archivo General de la Nación (AGN), se iniciaron las relaciones institucionales entre nuestro Archivo y el mayor y más importante del país. Como consecuencia, se hizo por vez primera la distinción de las dos secciones fundamentales del Archivo General: El Archivo Histórico y el Archivo de Concentración. El Archivo Histórico del Archivo General del Estado quedó constituido, a su distinción del Archivo de Concentración, por los Fondos Colonial, Congreso del Estado, Municipios, Justicia y Poder Ejecutivo. En el caso de este último, la documentación considerada como histórica fue la que tuviera 10 años de antigüedad, es decir, su límite cronológico tardío fue 1967.

Fue en esta época en la que el Archivo comenzó a ser utilizado como herramienta básica para los investigadores locales, nacionales y extranjeros. El número de consultantes creció, de alrededor de una veintena a principios de la década, a cerca de medio centenar en los últimos años de los setenta. De una manera apresurada, sin la planeación requerida, y en momentos en que el Sr. López Rivas se hallaba gravemente enfermo, el Archivo fue trasladado hacia un inoperante y lejano edificio, en el corazón de la contaminada ciudad industrial de Mérida, a unos metros del aeropuerto internacional. El nuevo local, donde hoy se ubica el Instituto Federal Electoral, fue inaugurado oficialmente por el presidente de la república, Lic. José López Portillo el 14 de diciembre de 1981. Pocos meses después, el 30 de agosto siguiente, falleció Don Luis López Rivas, siendo sustituido por unos cuantos días por el Sr. Hernando Lugo Gruintal, quien cedió su lugar a la Br. Beatriz Reyes Campos a mediados de octubre de 1982. Durante su gestión, que concluyó en agosto de 1985, la plantilla laboral creció a ocho empleados.

Tras la renuncia de la Srita. Reyes Campos, la dirección del AGEY quedó vacante hasta febrero de 1988, tiempo en el que varios empleados se turnaron como encargados temporales. A fines de 1985, el gobernador Sr. Víctor Cervera Pacheco encargó al escritor Juan Duch Collel la elaboración del "Programa de Reorganización del Archivo General del Estado". En el marco de dicho programa, durante los años de 1986 y 1987, el Archivo registró otro crecimiento significativo, pues su plantilla laboral se elevó a 10 empleados, se iniciaron las fumigaciones periódicas del local, y se dieron los primeros pasos para la creación de un taller de restauración. El número de consultantes aumentó, recibiéndose a 62 investigadores en 1986 y a 74 en 1987. Correctamente se diagnosticó la necesidad de un nuevo cambio de local, para lo que inicialmente se planeó el traslado del AGEY a la antigua penitenciaria "Juárez", como parte de un centro cultural que incluiría a la Hemeroteca "Pino Suárez" y a un museo. Por diversas circunstancias, la idea fue abandonada a fines de 1989. El mayor logro del "Programa de Reorganización" fue la promulgación de leyes y reglamentos en materia archivística, un constante reclamo de los directores del Archivo desde su fundación. La Ley del Sistema Estatal de Archivos, aprobada por el Congreso del Estado el 21 de agosto de 1986 y promulgada ese mismo día por el gobernador Cervera Pacheco, declaró de interés público la preservación, conservación y clasificación de los documentos; creó el Sistema Estatal de Archivos, integrado por los archivos de los Poderes, de los municipios y particulares que así lo decidiesen; y estableció como su órgano coordinador y promotor al Archivo General del Estado. El 13 de octubre del mismo año, el gobernador expidió los reglamentos del Sistema Estatal de Archivos y del Archivo General del Estado, estableciéndose de esta manera la normatividad que hoy rige la vida archivística de nuestra entidad.

El reglamento del Archivo General del Estado formalizó, entre otras cosas, la división ya existente de Archivo Histórico y Archivo de Concentración. El 8 de febrero de 1988 tomó posesión como director del AGEY el Sr. Hernán Rosas Novelo, por designación del gobernador Lic. Víctor Manzanilla Schaffer. A lo largo de su gestión, que concluyó tres años después, en febrero de 1991, logró aumentar en un 100% la plantilla del personal, que alcanzó la cantidad de 20 plazas. Además, se registró la modernización de la anaquelería y se comenzó a fomentar la biblioteca auxiliar del Archivo Histórico. Durante prácticamente los tres años que le correspondió dirigir al AGEY se estuvo a la expectativa del cambio de local, desechándose el traslado al edificio de la ex-penitenciaría y consiguiéndose, a principios de 1990, que el Ejecutivo del Estado le asignara el actual edificio, situado a espaldas del Hospital General O'Horán, aproximadamente a kilómetro y medio de la plaza central de Mérida, en los confines del centro histórico de la capital yucateca. El edificio fue inaugurado el 5 de febrero de 1991.
 

   

A partir de abril de 1991, por nombramiento de la gobernadora, Licda. Dulce Ma. Sauri Riancho (1991-1994), ratificado por los gobernadores Ing. Federico Granja Ricalde (1994-1995), Sr. Víctor Cervera Pacheco (1995-2001), Sr. Patricio Patrón Laviada (2001-2007), Sra. Ivonne A. Ortega Pacheco (2007 a la fecha) la dirección del AGEY quedó a cargo de la Dra. Piedad Peniche Rivero. En estos años, el Archivo ha crecido consistentemente en materia de servicios, de organización y de difusión. En ese mismo año se instaló el taller de restauración de papel y se comenzó a prestar el servicio de fotocopiado de documentos. Al año siguiente se adquirieron los primeros equipos contra la humedad para las áreas del acervo. En 1993 fue creado el taller de microfilmación, dotado de dos cámaras microfilmadoras y tres lectoras de microfilm. En 1994 se efectuaron importantes trabajos de mantenimiento en el edificio. Asimismo, el Fondo Congreso del Estado fue organizado en su totalidad de 1992 a 1996 y se inició la titánica tarea de clasificar el voluminoso Fondo Justicia, así como se continúa con la del Fondo Poder Ejecutivo. Para la difusión del acervo, durante 1991 se publicaron en la prensa local artículos de una serie que se denominó "Los Tesoros del Archivo General del Estado", en los que la Dra. Peniche y varios de sus colaboradores presentaban y comentaban sobre el contenido de alguno de los valiosos documentos del acervo, reviviendo, sin saberlo, lo hecho por Don Juan de Dios Pérez Galaz casi cincuenta años antes. Los artículos fueron compilados y publicados en 1993 en un libro que llevó el título de la serie. Otras dos publicaciones de corte histórico realizó el Archivo en el año de 1992: la sección Yucatán del Diccionario Histórico y Biográfico de la Revolución Mexicana, editado por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, y la monografía sobre el palacio de gobierno de Yucatán, publicada por el gobierno del estado en conmemoración del centenario de dicho edificio. En el mismo año, el Archivo fue co-organizador de la importante "Conferencia Nacional sobre el Henequén y la Zona Henequenera de Yucatán", siendo su directora coeditora de las memorias publicadas al año siguiente.

Es política del Archivo llevar a cabo exposiciones documentales, conferencias, encuentros de investigadores, etc., con la especial preocupación de captar la atención del público juvenil. Los trabajos de investigación y difusión desarrollados en esos años le permitieron al AGEY ingresar al "Padrón de Instituciones Científicas y de Investigación", del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) en 1995, hecho que nos permite concursar con mejores perspectivas por apoyos nacionales e internacionales para el mejoramiento de nuestros servicios. Así, durante 1997 obtuvimos el apoyo del Programa para Bibliotecas y Archivos Latinoamericanos de la Universidad de Harvard por 20 mil dólares, y el del CONACYT por alrededor de 35 mil dólares, ambos por proyectos de mejoramiento de las condiciones físicas del acervo y sustanciales avances en la organización de los fondos documentales.

Estas asignaciones fueron ejercidas, culminando los proyectos en el año 2000. En 1998 el gobierno del estado dotó al Archivo de un sistema de cómputo y digitalización que ha permitido la consulta automatizada de parte de nuestros fondos así como trasladar a soporte electrónico (discos compactos) el Fondo Colonial y Congreso del Estado. Asimismo, se climatizó la sala de consulta del Archivo Histórico.

También se han logrado importantes avances en los mecanismos de transferencia de las dependencias del Poder Ejecutivo, se ha reglamentado con precisión la transferencia interna de documentos, y se ha brindado capacitación y asesoría a varias decenas de archivistas de los tres Poderes y de los municipios de la entidad.

Entre las más importantes adquisiciones documentales del Archivo Histórico se cuentan los libros históricos del Registro Público de la Propiedad, los libros del Catastro, y del Registro Civil de los municipios, los documentos históricos del Poder Judicial, así como los mencionados protocolos notariales y la documentación de Ferrocarriles del Sureste. Aunque de manera aún insuficiente, la plantilla laboral del Archivo ha crecido, llegando en la actualidad a 33 empleados. En el año de 2002, el AGEY la publicación del libro "Los Aguafiestas. Desafíos a la hegemonía de la elite yucateca, 1867-1910", gracias al CONACYT. En 2003, nuevamente con el apoyo del Programa de Archivos y Bibliotecas de la Universidad de Harvard, comenzó un proyecto de digitalización de documentos con fines de conservación de 400 frágiles libros de protocolos notariales, fechados entre 1690 -1900, que utilizó una técnica económica y novedosa mediante cámaras digitales y el respaldo de imágenes en discos compactos. Éstos eran puestos a la consulta de inmediato.

Los trabajos realizados por el AGEY durante los últimos años han sido encaminados primordialmente a controlar intelectualmente el contenido documental de su acervo y elaborar instrumentos de consulta que facilitan el acceso al público usuario. Asimismo, hemos enfocado nuestros esfuerzos en establecer los criterios de la administración y gestión de archivos públicos con el fin de garantizar a futuras generaciones la preservación de los documentos generados en las oficinas del Gobierno del Estado.

Igualmente, se han establecido los marcos normativos que regulan las funciones y responsabilidades de cada una de las áreas que conforman la Dirección del AGEY. Los resultados son los documentos siguientes: “Documentación de Procesos”, “Manual de Procedimientos” y “Manual de Organización”, además de su Organigrama, todos aprobados por la Secretaría General de Gobierno.

En marzo de 2008, el AGEY realizó un importante Convenio con ADABI de México, para la decripción y catalogación de más de 16,000 expedientes del Fondo Justicia, cuya temporalidad 1914-1925, mediante un financiamiento de diez   meses. Estos trabajos impactarán el conocimiento de la historia de la Revolución en Yucatán, de la llegada de Salvador Alvarado, en 1925, hasta el gobierno socialista de Felipe Carrillo Puerto.

En atención a las nuevas funciones de los archivos relacionadas con el derecho de los ciudadanos a la transparencia y el acceso a la información , el 23 de junio de 2008, el AGEY firmó un Convenio de colaboración con el Instituto Estatal de Acceso a la Información Pública (INAIP) en materia de capacitación de los sujetos obligados por la Ley de Acceso a la Información Pública del Estado y de difusión de materiales de apoyo a la aplicación de criterios archivísticos basados en estándares internacionales así como de apoyo a la cultura democrática de la transparencia.